La depresión y las ideaciones suicidas son un problema grave que afecta a cientos de miles o millones de personas en España y que, en sus peores consecuencias, puede llevar a la muerte. La mayoría de estas personas no están tratadas convenientemente por ningún servicio de salud mental debido a distintos factores. Esta entrada no pretende sustituir a estos servicios, sino dar unos consejos claves para ayudar a estas personas mientras consiguen la ayuda profesional que necesitan o cuando tienen algún tipo de crisis.

Éstos son solo unos consejos destinados a las personas que tengan a un familiar, amigo, vecino o conocido que esté sufriendo depresión o ideaciones suicidas y quieran ayudarles pero no sepan cómo. Estos consejos nunca sustituyen la ayuda de un profesional de la salud mental, ni mucho menos un tratamiento psicológico o psiquiátrico. Por lo tanto, lo más importante es tratar que acuda a dicho profesional de la salud mental.

También puedes llamar al Teléfono de la Esperanza o al Teléfono contra el Suicidio (911 385 385) de la asociación La Barandilla. En la Web del Teléfono de la Esperanza puedes escoger el centro más cercano a donde vives y llamar.

Si está en una crisis muy fuerte no dudes en acudir al centro de urgencias más cercano a tu casa que allí te atenderán muy bien y sabrán como actuar o llamar directamente al 112. Si no está en una crisis y no podéis pagarle un psicólogo privado, acude al médico de cabecera para que le dé cita al psicólogo y al psiquiatra de la sanidad pública. Esto, en algunas comunidades no es posible al no tener estos servicios públicos y en las que lo tienen suele ser un servicio insuficiente pero para las personas sin recursos es la única medida. En el caso de que la sanidad pública no sea suficiente, si te lo puedes permitir, acude a un profesional cualificado privado. Invertir en la salud mental es invertir en tu bienestar.

A continuación voy a darte unos consejos genéricos que puedes hacer para tratar con una persona con depresión, esté tratada o no por un profesional, y que le ayudará en su día a día.

1. No juzgar

No juzgues a la persona con depresión en ningún momento por tener esos pensamientos e ideas y mucho menos le eches la culpa por ello. Está demostrado que esto es totalmente contraproducente y le vas a provocar que se sienta peor al hacerlo. En serio, no ayuda en nada. Debes escucharla, intentar entender sus problemas y no minimizarlos en absoluto ni compararlos con otros. Se debe evitar a toda costa decir que tal persona está peor o tiene más problemas y que esto, a esa persona, no le afecta.

2. No culpabilizar

Las personas no eligen estar enfermas, y la enfermedad de la depresión no es una excepción. Cualquier persona puede caer en una depresión al igual que cualquier persona puede tener un resfriado. Por lo tanto, estas personas no han hecho nada a voluntad para llegar a esta situación sino que la propia enfermedad les ha llevado por ese camino y los mantiene hundidos en ese pozo de desesperación que es la depresión. Mediante máquinas de resonancia magnética nuclear se ha visto que las personas con depresión tienen cambios estructurales en el cerebro que afectan, entre otras zonas, al área de toma de decisiones. Esto hace que estas personas decidan hacer cosas que van en contra de su bienestar tanto físico como psicológico o, directamente absurdas, como romper cualquier tipo de relación con sus familiares y amigos cuando éstos son los únicos que podrían ayudarle. También sufren una falta de energía y motivación que va más allá de la mera voluntad. Insistir que debería divertirse más, salir con los amigos, o hacer cualquier actividad que pudiera mejorar sus estado y, encima echarle la culpa de no hacerlo, está totalmente desaconsejado y es como echar la culpa a una persona por no correr más rápido cuando tiene una enorme pesa enganchada al tobillo. Hay que hacer algo más que decirle que haga cosas, hay que ayudarla a hacerlo.

3. No dar consejos

Evita darle cualquier tipo de consejo de lo que tú harías. Una persona con depresión sufre de ciertos cambios fisiológicos en el cerebro que le impiden pensar como lo haría una persona sana y lo que a ti te parece lógico (sal con los amigos y te sentirás mejor) para una persona con depresión no es lo mismo e, incluso, su incapacidad para hacer lo que tú harías en su situación (estando tú sana) puede hacerle sentir peor y autoculparse por no poder hacer algo tan sencillo como los consejos que le das. Las personas con depresión no pueden hacer lo mismo que una persona sana, al igual que una persona con gripe no puede hacer las mismas actividades que sin esa enfermedad.

4. Acompañar

Una de las mejores cosas que puedes hacer, siempre y cuando el tiempo te lo permita, es acompañar a la persona con depresión a hacer sus actividades, principalmente para que acuda al psicólogo, psiquiatra, hospital o centro de salud, pero también para hacer deporte, para ir de compras, para salir con los amigos, caminar, etc. Una de las técnicas que un psicólogo utilizará es que esta persona cambie los hábitos que le han llevado a esta situación, pero en un estado de depresión esto no es nada fácil y menos hacerlo una persona sola. Es por eso que es tan importante que le acompañes y le incentives, sin forzar, a hacer actividades, si es al aire libre y si son deportivas, mejor que mejor. El deporte es una de las técnicas no psicológicas ni psiquiátricas que más pueden mejorar el estado depresivo de una persona, ya sea correr, fútbol, bailar, yoga, etc.

5 Comprénder y empatizar

Debes intentar ponerte en su piel, empatizar y comprender que su sufrimiento y sus problemas son los más importantes en estos momentos para esta persona por muy triviales que a ti te parezcan. Para ello no basta con colocarte tú, con tu estado anímico, en su piel y ver cómo actuarías tú con sus problemas. No. No es eso. Como hemos mencionado, las personas con depresión son personas que tienen ciertas capacidades cognitivas mermadas y no pueden hacer lo mismo que tú ni actuar igual a como tú actuarías. Esto lo debes tener claro desde un primer momento. Con esto no estoy diciendo que estas personas sean estúpidas, de hecho, sus capacidades intelectuales las tienen intactas y son tan listas como cualquiera, pero otras capacidades como la toma de decisiones, la empatía y las que controlan el estado emocional no. Es por eso que muchas veces, estas personas toman decisiones nefastas, como vender alguna propiedad o regalar ciertas posesiones valiosas. De estas decisiones, seguramente después se arrepentirán y nunca las hubieran tomado de estar sanas. Por lo tanto, hay que evitar echar la culpa sobre estas decisiones porque lo único que vas a hacer es echar más carga sobre el paciente. También es recomendable indicarle que dichas decisiones las tomen cuando ya se encuentren mejor y que no hay prisa por llevarlas a cabo. Tampoco intentes minimizar ni agrandar sus problemas. Si no sabes qué decir, escúchala.

6. Escúchar

Quizás lo más importante que puedas hacer por una persona con depresión es escúcharla sin juzgarla ni interrumpirla. Dejála que hable. No importa lo que diga, tienes que escucharla e intentar comprenderla, sin llevarle la contraria (excepto en claro riesgo para su integridad física, por supuesto) ni minimizar sus problemas ni su sufrimiento. En vez de llevarle la contraria, culpabilizarla o decirle que lo que le está ocurriendo es culpa suya o no tiene nada de extraordinario, dale mensajes que le hagan comprender que lo que le pasa es normal, que es debido a su enfermedad, pero que con ayuda profesional se sale y que tú, y sus seres queridos, estarán ahí para ayudarla.

7. No compares

No la compares con otras personas que están sufriendo más y no están deprimidas, esto no funciona y hace que se sienta peor. Además, en su estado psicológico, una persona deprimida no puede empatizar con personas que sean felices pese a las adversidades que le dan la vida. Lo único que conseguirás comparándolas con otros es que se sientan peor por no ser capaces de ser felices por todas las cosas buenas que tienen en su vida. Ellas no pueden evitar sentirse como se sienten ni toda la fortuna y riquezas del mundo le harán sentirse mejor y mucho menos, comparar su situación con las de niños en el tercer mundo.

8. No fuerces a que sonría

No la fuerces a que sonría ni a que finja ante otros que es feliz. Si necesita llorar que llore. Los libros de autoayuda ni sus consejos suelen funcionar en estos casos y los típicos mensajes de psicología positiva suelen ser más contraproducentes que beneficiosos pues las personas con depresión, por mucho que le digamos cosas como sonríe al universo y éste te sonreirá, o tienes que pensar en positivo para curarte, lo único que conseguimos es que se sienta peor porque verá que por mucho que lo intenta no puede remediarlo. También le estás poniendo una carga sobre sus hombros al forzarla a poner buena cara siempre y en cualquier situación pese a que esta persona quiera, realmente, llorar o expresar su tristeza.

9. Ten paciencia

Estar con una persona que sufre depresión es muy duro (lo sé por experiencia propia). Suelen comportarse de forma muy egoísta, irracional (por lo que hemos explicado) y requieren mucha atención. No es culpa suya, los cambios fisiológicos de su cerebro la hacen actuar así. Por lo tanto, tenemos que armarnos de paciencia y darle el tiempo que necesite para recuperarse. No presionarla ni forzar las situaciones, no obligarla a salir de la cama o a la calle si ella no quiere. Animarla a hacerlo sí, y si es contigo mejor, pero no exigirle, gritarle ni amenazarla. Perderemos la paciencia muchas veces debido a la obstinación de estas personas en no hacernos caso a nosotros o al psicólogo, o la de tomar decisiones que a nosotros nos parezcan malas, pero tenemos que recordar que esa persona a la que queremos, está enferma y perdiendo la paciencia no le vamos a ayudar a ella ni a nosotros. Nosotros, como cuidadores, debemos también buscar ayuda.

10. De la depresión se sale

Dile que de la depresión se sale. Explícale que está enferma, que no tiene la culpa de dicha enfermedad, y que no puede controlar sus pensamientos y que por culpa de la enfermedad (nunca de la persona enferma) es por lo que tiene esos pensamientos. Que es normal, dada su situación, que tenga esos pensamientos y que todos los que tienen depresión suelen tenernos. Pero que es temporal y que se sale con ayuda profesional buena. Hay que acudir al psicólogo y, si es necesario, al psiquiatra en la medida de nuestras oportunidades.

11. Apoyar

Dale tu apoyo y dile que estarás ahí siempre que lo necesite y que no importa que llore o se queje mucho, que tu estarás ahí para escuchar y ayudar. Ofrécele tu apoyo, contéstale a las llamadas, acompáñale a donde necesite ir en la medida de tus posibilidades.

12. Hablar

Si tiene ideaciones suicidas no pasa nada porque los verbalice, eso no hace que tenga más riesgo de suicidio. Lo que hay que hacerle comprender en esos momentos es que: 1) necesita ayuda y debe acudir a un profesional; y 2) que de la depresión se sale y que lo que siente, aunque ella no vea la luz al final del túnel, esa luz existe, pero para alcanzarla es mejor ayuda profesional. Si sospechas de que está pensando en suicidarse, pues pregúntale con tacto, por ejemplo, «estoy viendo que llevas muchos días mal, ¿se te ha pasado por la cabeza hacerte daño?» o «si necesitas contarme algo, no lo dudes, cuéntamelo a mi que no te voy a juzgar, sea lo que sea».

13. Actividad en común

Intenta hacer algún tipo de actividad en común, si es ejercicio y fuera de casa mejor, pero también vale con dar una vuelta, ver una película, leer un libro que le guste (incluso se lo puedes leer tú).

14. Retomar aficiones

Intenta que retome sus aficiones o inicie nuevos. Las personas que caen en la depresión, tienden a dejar sus aficiones o actividades que le gustaban. Cualquier actividad será bienvenida, por muy sencilla que sea y le permita concentrarse en lo que hace. Por ejemplo, dibujar o escribir. Parece una tontería pero colorear esos cuadernos con dibujos de mandalas (dibujos típicos hindúes) suele ayudar (aunque depende de cada persona). Son dibujos con muchos detalles y que requiere cierta concentración para pintarlos bien. Puedes regalarle un libro de pintar mandalas y un juego de bolígrafos de colores. En tiendas especializadas en manualidades hay bolígrafos especiales con purpurina o con relieve que permiten más juego. También la pintura, la fotografía, hacer pasatiempos, etc. Cualquier actividad con la que pueda sentirse realizada.

15. Le quieres

Hazle saber todas las personas que le quieren y que se preocupan por él o ella, incluyéndote a ti. Dile que es importante y que todos se preocupan por su situación y estado de ánimo. Que les gustaría que estuviera bien y que todos le apoyarán en lo que necesiten.

16. Hablar de recuerdos

Intenta hablar de momentos y recuerdos en los que se lo haya pasado bien pero sin forzar la situación. Háblale de aquella vez que fuisteis a tal sitio y se divirtió. Dile que cuando se cure podrá sentirse igual y que su desesperanza actual es pasajera. Insístele que de la depresión se sale.

17. Llevar un diario

Que lleve un diario y que apunte cuando se encuentra mal, qué piensa en esos momentos y qué ha hecho para afrontar esos pensamientos. Aunque esto se lo explicará mejor el psicólogo.

18. Haz estos consejos virales

Intenta que estos consejos los sigan las personas que interactúan con ella y saben de su enfermedad como familiares, amigos, vecinos y conocidos. Que todo el mundo sepa cómo tratar a estas personas, que se viralice este mensaje. Comparte cualquier noticia no morbosa sobre el suicidio. Envía este artículo y otros por WhatsApp a tus grupos o a gente a la que creas que puede ayudar. Difunde y comparte cualquier iniciativa que ayude a visibilizar este problema. Pincha en los mensajes que te lleguen de noticias sobre el tema del suicidio para que sea de interés en los medios publicar acerca de esto y que lo hagan con mayor frecuencia. Todo con el objetivo de enseñar a las personas a actuar pero también a concienciar del problema y que los políticos tomen medidas serias y basadas en el método científico para prevenir esta lacra y ayudar a estas personas.

19. Ayuda profesional

Estos consejos en ningún momento sustituyen a la ayuda profesional. Lo mejor que puede hacer una persona con depresión es acudir a un psicólogo y/o psiquiatra, dependiendo de la gravedad de su situación. Somos muy conscientes que la salud mental cuenta con pocos recursos tanto en la sanidad pública de España como en otros países y desde esta plataforma como otras organizaciones se está haciendo un gran esfuerzo para que podamos llegar al máximo número de personas a los que divulgar y concienciar. Ayúdanos.

Notas

1. Desde la Plataforma Life abogamos siempre por asistir a psicólogos que practique la terapia cognitivo-conductual que es la que es la que más evidencia tiene a su favor. Evita terapias como el psicoanálisis, la Gestalt o cualquier otra que no te suene. Infórmate en asociaciones como APETP si una terapia tiene aval científico o no. Desgraciadamente en psicología existe mucha pseudociencia y mucho profesional que, desgraciadamente, la practica. El uso de pseudoterapias puede retrasar los tratamientos que han demostrado ser eficaces o empeorar un trastorno psicológico, aparte del riesgo sectario que muchas de las pseudoterapias psicológicas tienen.

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