Cita obligada para tomar conciencia de que el suicidio es un problema de salud pública.

El suicidio se cobra más de 800.000 personas al año, lo que supone que cada 40 segundos una persona se quite la vida según datos de la ONU (2017). Éste, no es un acto egoísta, ni valiente, ni cobarde, más bien es un acto de desesperación que en la mayoría de los casos tienen previos indicadores que, o bien no sabemos observar, o que el que sufre dichas ideaciones oculta muy bien.  

Decimos que no sabemos observarlos, porque solemos acionalizamos aquellas actitudes de los que más queremos como por ejemplo el aislamiento o la expresión del deseo de quitarse la vida como síntomas de la depresión (que en algunos casos van a la par) pero que en el fondo solo se hacen para llamar la atención. Y es lógico. Vemos sufrir a nuestro familiar o amigo y no queremos entender que realmente sí que está sufriendo y que no quiere sentirse así, que no es algo que se elija, pero no ayuda nada el hecho de realizar juicios de valor que poco o nada aportan a que el bienestar emocional del individuo se recupere en la medida de lo posible.

Realmente, casi la mayoría de tabúes que existen acerca de este fenómeno y que en el siglo XXI todavía siguen vigentes son fruto del desconocimiento, la poca información al respecto y, lo que más miedo da de todo esto: La indefensión del que posee estas ideas suicidas y de su entorno, que no sabe cómo actuar. Ésto podría solucionarse con medidas simples como la creación de un protocolo de prevención de suicidios de ámbito nacional que diese unas directrices sobre cómo prevenir, detectar y actuar a los diversos organismos públicos del estado sin tener que recurrir a asociaciones, fundaciones, ONG’s etc. que a su vez dependen en la mayoría de los casos de donaciones privadas.

Medidas preventivas que hiciesen hincapié en cómo tratar las noticias por parte de los medios de comunicación, cómo deben intervenir las administraciones públicas en un caso concreto así como dotar de una serie de directrices básicas a la sociedad civil sobre qué es lo que se debe hacer y qué no ante un caso de estas características, podrían evitar muchos casos de suicidio.

Cabe destacar que es especialmente preocupante el suicidio en el grupo de edad que comprende de los 15 años a los 29 por ser la segunda causa de defunción en estos (OMS, 2017) lo que coincide además con el sector poblacional que más tiempo emplea en redes sociales, entornos en los que se ha constatado que puede producirse la difusión de ideas suicidas (Álvarez Torres, 2012).

Es por ello que la Plataforma Life! UA, en un intento de intentar prevenir el suicidio, trabaja en el ámbito de las Tecnologías del Lenguaje Humano (TLH) para desarrollar una herramienta informática capaz de detectar el riesgo de suicidio de un mensaje previamente escrito en redes sociales. Para ello, se requiere del desarrollo de un sistema capaz de recolectar textos de modo automático (crawler) que puedan estar relacionados con el suicidio para crear un corpus o recopilación de textos que, tras un proceso de anotación o etiquetado, sirvan como ejemplo a un sistema de aprendizaje automático. En definitiva, queremos que una máquina aprenda sobre un modo particular del lenguaje en un entorno concreto: El lenguaje suicida en las redes sociales.

Hoy más que nunca, parece increíble que tengamos que establecer un día concreto en el calendario para recordar que el suicidio representa un grave problema de salud pública y que la inmovilidad ante el mismo solo conlleva a que sus cifras no se vean reducidas.

Queremos #GritarPorLaVida para muchas  personas puedan #MirarOtroAmanecer. ¿Te unes a nosotros?

Gracias a todos los que nos apoyáis día a día porque esta plataforma no sería lo mismo sin vosotros.

Un saludo,

Equipo Plataforma Life! UA

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