Artículos relacionado con la depresión y el suicidio.

Imagen de un hombre con una cartulina con una cara triste

La depresión y las ideaciones suicidas son un problema grave que afecta a cientos de miles o millones de personas en España y que, en sus peores consecuencias, puede llevar a la muerte. La mayoría de estas personas no están tratadas convenientemente por ningún servicio de salud mental debido a distintos factores. Esta entrada no pretende sustituir a estos servicios, sino dar unos consejos claves para ayudar a estas personas mientras consiguen la ayuda profesional que necesitan o cuando tienen algún tipo de crisis.

El suicidio es un problema de salud pública extremadamente preocupante y un fenómeno en alza en todo el mundo. Sin embargo, la ausencia de visibilidad en los medios de este problema hace que no tenga la relevancia pública que merece. Es por eso que, desde la Plataforma Life para la Prevención del Suicidio y el Acoso, aplaudimos el documental Suicidio, un largometraje audiovisual englobado en el género de la docuficción que trata este  gravísimo problema con rigor pero apelando a las emociones.

En el año 2000, la Organización Mundial de la Salud (OMS) elaboró, en el marco de su iniciativa mundial para la prevención del suicidio SUPRE, un documento específico para el tratamiento del suicidio en los medios de comunicación. Uno de sus principales objetivos es evitar el Efecto Contagio o Werther derivado de la difusión de este tipo de noticias que no tiene porqué darse si la información se trata de forma adecuada.

Hay programas que nos gustaría no hacer, y este es uno de ellos pero era necesario. Desde hace mucho se sabe que la tasa de suicidios en los cuerpos de seguridad, especialmente en el ejército, está disparado con respecto a otros colectivos. Y este fenómeno se ha observado en muchos países del mundo. Pero en España, por la peculiaridad de la Guardia Civil que es un cuerpo de seguridad con régimen militar, ocurre que en este cuerpo la tasa de suicidio se dispara en comparación con el resto.

Investigar acerca de las posibilidades que nos ofrecen las Tecnologías del Lenguaje Humano (TLH) para desarrollar una máquina capaz de detectar el riesgo suicida de un mensaje escrito en redes sociales es fascinante. Lo que ocurre es que sabemos que nuestro trabajo es distinto (que no raro) y por tanto, cuando la gente nos pregunta “Y tú entonces, ¿en qué trabajas?”, casi siempre nos cuesta mucho poder contestar a la pregunta ya que en pleno siglo XXI, aunque exista una mayor concienciación social acerca del suicidio, todavía representa un tabú.

Pigmalión jamás pensó que esculpiría una estatua lo suficientemente bella como para enamorarse de ella a cada instante y que, como resultado, la misma diosa Afrodita le diera vida como muestra de su poder. Y así es, si no hubiese creído en la belleza de su obra, jamás podría haber logrado que Galatea cobrara vida.

Sabemos qué lenguaje utilizar con un niño pequeño o cómo dirigirnos a un desconocido, pero nadie nos ha enseñado a hablar con una persona que contempla el suicidio, pese a que nos incomode. Es lógico. El suicidio va contra lo que algunos llaman instinto de supervivencia. Además, pueden surgir dudas sobre las consecuencias de nuestras palabras: «¿y si al mencionar el tema estamos dando ideas a quien está mal?», «¿y si lo que decimos precipita la decisión?» ¡Nada de eso! En la mayoría de los casos, el suicidio se fragua con el tiempo. No es por un comentario, un traspié o un mal día, sino que son un cúmulo de circunstancias las que hacen que se contemple, se planifique y se lleve a cabo. Hablarlo no sólo no es contraproducente sino que puede ser el primer paso para cambiar las cosas. Pero ¿cómo lo hacemos?

Cita obligada para tomar conciencia de que el suicidio es un problema de salud pública.

El suicidio se cobra más de 800.000 personas al año, lo que supone que cada 40 segundos una persona se quite la vida según datos de la ONU (2017). Éste, no es un acto egoísta, ni valiente, ni cobarde, más bien es un acto de desesperación que en la mayoría de los casos tienen previos indicadores que, o bien no sabemos observar, o que el que sufre dichas ideaciones oculta muy bien.  

Las exigencias actuales nos han llevado a no prestar atención en las personas que nos importan. Damos por hecho que si se sienten mal nos lo harán saber o lo notaremos. Sin embargo, el  dolor o el sufrimiento no siempre son visibles y no siempre es fácil hablarlo o compartirlo, pero cuando el suicidio llega como idea, de alguna manera sutil, siempre lo hacen saber, para pedir ayuda o para saber que cuentan con alguien y que no están solos, que a alguien le importan.

Por fortuna, no somos el único grupo de investigación que trabaja en la prevención del suicidio. En el Hospital Regional Carlos Haya han desarrollado una aplicación móvil (App) llamada +Caminos, tanto para Android como para iPhone, diseñada como una herramienta intervención y proactiva de prevención del suicidio mediante avisos a una red de contactos profesionales y familiares así como recursos de apoyo a las personas que padecen depresión. Esta herramienta va dirigida tanto a los propios pacientes que sufren depresión como a familiares y amigos que quieran ayudar de forma activa, correcta y útil.

Existen varias formas de obtener las estadísticas de suicidio para los distintos países, incluso a nivel mundial. De hecho, cada país puede tener su base de datos que suele compartir pero hay informes de organizaciones como la OMS o bases de datos como Eurostat que nos facilitan hacer comparaciones entre países de forma más sencilla. En este artículo te explicamos cómo se pueden consultar dichas estadísticas.

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