Jornadas divulgativas en la UA: mujeres e investigación

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Aprovechando el año internacional de las mujeres investigadoras debido al centenario del premio Nobel de Marie Currie, la Universidad de Alicante organiza unas jornadas de divulgación científica centradas en la mujer investigadora. El objetivo es incentivar el aumento de las mujeres en el mundo científico, ver los progresos sociales y discutir las causas que pueden llevar a la discriminación, en especial en altos puestos de la organización universitaria.

Las jornadas empezaron con la apertura por parte de Manuel Palomar Sanz, Vicerrector de Investigación, Desarrollo e Innovación, Nieves Montesino Sánchez, Directora del Centro de Estudios Sobre la Mujer y María José Rodríguez Jaume, Delegada del Rector para Políticas de Género. Posteriormente hubo una charla de Pilar López Sancho, Presidenta de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) para finalizar con una mesa redonda cuyos invitados fueron: Amparo Navarro Faure, Catedrática de Derecho Financiero y Tributario, Emilia Morallón Nuñez, Catedrática de Química y Física y Directora del Instituto Universitario de Materiales, Paloma Moreda Pozo, Investigadora responsable del proyecto europeo FIRST, Berenice Güerri Agulló, Gerente de la empresa de base tecnológica ​Gen Biotech GL ​y Juan Diego Ramos Pichardo, profesor ayudante del Dpto. de Enfermería. La charla fue moderada por el propio Ignacio Jiménez Raneda, rector de la Universidad de Alicante.

Jornadas de Mujeeres e Investigación Estas jornadas, iniciada por Paloma Moreda, miembro de nuestro grupo de investigación, intenta abordar el tema de la inserción de la mujer en distintos ámbios, especialmente en el universitario y cómo realizar cambios estructurales en I+D+i para avanzar en la inserción.

La nueva ley de la ciencia que obliga a incorporar en la investigación la perspectiva de género con carácter transversal. Esto da pie a diferentes cuestiones que, gracias a ello, aumente la visibilidad de las mujeres en la ciencia. Se ha desarrollado un libro blanco por el Min

isterio de Ciencia e Innovación de España que pone sobre la mesa la situación de las mujeres en la Universidad. Se han elaborado distintos libros blancos a lo largo de los últimos 30 años sobre esta temática y este libro blanco pone de manifiesto que el avance ha sido importante pero no suficiente. Hay algunos grados que son marcadamente masculinos, es decir, que los cursan principalmente chicos, pese a que las jóvenes son las que mejores currículum obtienen. Además, es interesante observar que, aun

que hay un importante porcentaje de mujeres en algunas carreras académicas esto, posteriormente, no se refleja en futuras etapas universitarias. Es decir no entran a formar parte de la dinámica y la gestión de la universidades. Por ejemplo, hay marcádamente, más catedráticos que catedráticas y los tiempo que se consiguen las plazas son mayores en las mujeres que en los hombres.

Esto reproduce la clásica pirámide en donde la base, los ayudantes, son mayoritariamente mujeres pero no en los niveles superiores de esta pirámide.

Según un análisis realizado por Pilar López Sancho, en 1974 se empezaron a hablar sobre el problema de la integración de las mujeres en el ámbito científico en algunas univiversidades americanas. Pero es a raíz de un estudio del MIT, en el cual se expresaba que hay una discriminación tanto en el número de mujeres como en su salario, donde aparece un conciencia más generalizada de cambio por parte de las autoridades americanas.

Posteriormente, la Comunidad Europea comienza a hacer estudios evidenciando las desigualdades de género en las universidades europeas y se crea una unidad específica con el objetivo de mejorar la ciencia evitando estas desigualdades. En todos estos estudios se ve claramente cómo se valoraba mejor los trabajos realizados por los hombres que por las mujeres y las cosas empezaron a cambiar cuando se ocultaban los nombres en la revisiones por pares.

Aquí en España, la asociación AMIT intenga agrupar a las mujeres científicas de toda españa. Esta asocación empezó con las carreras llamadas experimentales pero ha ido creciendo para incorporar cada vez más y más mujeres de grados muy diversos, incluyendo, por supuesto, a las mujeres procedentes de ingenierías. Más adelante, se creó una comisión para el estudio, seguimiento y optimización de las carreras de las mujeres en el CSIC. Desde entonces se ha hecho un seguimiento de estas carreras y se ha intentado visibilizar su trabajo.

En el 2005 se sigue viendo que la mejora es muy lenta y que hay que mejorar la posición de las mujeres en los puestos de administración y decisión. En el 8 de mazo de 2005 se aprobó una orden para obligar la presencia de mujeres en los tribunales y que se equiparase a la de los hombres.

En el 2009 la Comunidad Europea realizó su último informe y, claramente, hay un cambio drástico mejorando considerablemente los títulos universitarios y los doctorados finalizados por las mujeres pero sigue siendo muy lento el crecimiento en las categorías más altas. Lo que proponen para resolver esto es ver si las evaluaciones son tan objetivas como se cree. Estas desigualdades también se aprecian en los premios nacionales concedidos.

Mesa redonda de la jornadaPosteriormente, en la mesa redonda en la que se discutió sobre la posición de las mujeres en las universidades. Todos los presentes en la mesa hablaron sobre sus experiencias personales y cómo habían tenido la suerte de poder pertenecer al selecto grupo de mujeres que no habían tenido tantos obstáculos. Por ejemplo, Amparo Navarro, habló de su experiencia como investigadora en ciencias sociales y cómo ha habido una pequeña evolución favorable en las ciencias jurídicas puesto que cuando ella empezó sólo había una catedrática y ahora, después de 25 años, su número ha aumentado a sólo 3. En aquel tiempo las catedráticas eran personas solteras para tener tiempo. Actualmente es un poco más fácil conciliar la vida laboral en derecho puesto que se puede llevar el trabajo a casa en comparación con las ciencias experimentales en lo que esto no es posible. En el ámbito de las ciencias sociales y jurídicas la composición del PDI las mujeres sólo representan el 18% puesto que el profesor asociado son hombres de reputado prestigio en buffets, fiscalías, etc.

Emilia Morallón se considera, también, una privilegiada por haber podido desarrollarse pero que conoce a otras mujeres de su familia que no pudieron por ser, sencillamente, una mujer. En la cuestión científica ella también ha tenido suerte pues no considera haber tenido más problemas que un hombre para avanzar. Pero conoce casos que no es así. Considera que las mujeres investigadoras deben apoyarse en alguien y que deben cambiar su mentalidad para poder delegar sus quehaceres cotidianos (como cuidar a su hijo) y que, aunque ella se siente culpable al dejar a su hijo en casa, es importante cambiar esta mentalidad. Confirma lo que Amparo decía que en las ciencias experimentales son más difíciles de conciliar al no poder llevar parte del trabajo a casa.

Paloma Moreda viene de ingeniería informática, una carrera en la que hay mucha ausencia de mujeres. En su departamento hay más porcentaje de mujeres que lo que es realmente en la carrera y que ella, en su departamento no ha sentido ninguna discriminación.

Berenice Güerri explica que ella ha sido científica pero ahora es emprendedora y nos da a conocer qué es un emprendedor y cómo son los españoles en este aspecto: sólo el 5% de la población es emprendedora y dentro de ese porcentaje únicamente el 36% son mujeres. ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué mientras subimos de categoría ese porcentaje es menor?

Juan Diego Ramos, es un hombre que trabaja en enfermería. Un grado que es mayoritariamente femenino y ha venido a dar el punto de vista contrario. Él no ha percibido diferencias entre hombres y mujeres. Lo que se te valora son tus capacidades. Considera que no debe haber una evaluación distintas para las mujeres que para los hombres.

Se ha comentado sobre las iniciativas positivas han sido cruciales para que se reduzcan estas diferencias y hay que alcanzar la igualdad de oportunidades pero no mediante una discriminación positiva. El cambio de roles durante el desarrollo parece ser cruciales a la hora de ver esas diferencias. Debe haber un cambio en la sociedad y en las mujeres. Pero no sólo con el tema de las mujeres si no también con el tema de dar a conocer qué es la investigación.

Si hay una conclusión para esta jornada es que han habido y todavía existen elementos culturales que dificultan la igualdad de las oportunidades, que estos elementos deben ser combatidos y fomentar una igualdad equitativa que lleve a una ciencia más justo, más innovadora, más emprendedora y más universal.

 

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