
Hoy a tenido lugar, en el marco de las Jornadas Divulgativas del ciclo de Ciencia y Sociedad, una interesante charla de María Vallet Regí, profesora e investigadora de la Universidad Complutense de Madrid, sobre bioquímica, nanotecnología y su aplicabilidad a la medicina. La elección de la charla (sobre química) y de esta investigadora no ha sido meramente casual. La verdadera razón es que éste año ha sido el año internacional de la química así como el año internacional de la mujer investigadora y, usando como pretexto esta conyuntura, se ha invitado a esta prestigiosa investigadora a dar una charla sobre bioquímica. En esta charla se ha hablado de las nuevas tecnologías para crear materiales porosos basados en materiales cerámicos, que, por una parte, obtengan una resistencia suficiente pero que, a su vez, permitan el flujo de las células y tratamientos a través de ellos. Estos nuevos materiales permiten no sólo crear implantes en las estructuras óseas sino que, además, incluir ciertos tratamientos aprovechando los poros de estos materiales.
La primera parte de la charla se ha centrado principalmente en el uso de estos metamariales, cómo ha sido posible crearlos a partir de trabajos multidisciplinares y cómo han ido evolucionando en los dos años de investigación desde un material que se deshacía muy fácilmente a un material esponjoso que se acopla en el cuerpo como si de un hueso natural se tratara. El cambio de paradigma sufrido en la última década del sigo XX en el que los implantes ya no tenían que ser neutros para evitar el rechazo sino un material que ayude a la regeneración de órgano defectuoso a llevado a muchos grupos a investigar sobre materiales porosos.
La ventaja de los materiales porosos es que las células pueden entrar en ellos (y no sólo cubrirlos como ocurre con los actuales implantes) y, de esta forma, adaptarse al cuerpo de forma más natural. El propio cuerpo se regeneraba utilizando el implante como el soporte base a partir del cual las células se apoyaban y avanzaban.
Una ventaja añadida a estos materiales es que, al igual que los huesos, éstos también absorben los materiales pesados y esto lleva a aplicaciones interesantes, por ejemplo, a la hora de eliminar estos materiales tan perjudiciales en el agua de los países en vías de desarrollo.
La segunda parte se ha centrado más en la nanotecnológica y nanomedicina. Estos materiales tienen poros de tamaño nanométrico que, aunque muy pequeños, permiten depositar ciertas sustancias como medicamentos. Utilizando ingeniosos mecanismos se consigue que estos metamateriales, una vez depositados en una parte del organismo, se enganchen en donde está el problema, por ejemplo, una celula cancerígena, y entonces, mandarles una señal, típicamente mediante un campo magnético, para que cuelten la carga que llevan. A estos materiales se les llama materiales inteligentes. Esto tiene mucha aplicabilidad en medicina, sobretodo en tratamientos que tienen que ser muy localizados y que la medicina tradicional aborda de una forma más burda. Vallet puso el ejemplo de los tratamientos radiológicos, donde se inyecta una sustancia radiactiva en el organismo para que destruya las células cancerígenas. Con los materiales inteligentes se conseguiría reducir la cantidad de radiación al conseguir ser muy localizada la exposición.